NO SIRVES A UN DIOS INJUSTO NI OLVIDADIZO

Texto bíblico clave: Hebreos 6:10 (NTV)

Pues Dios no es injusto. No olvidará con cuánto esfuerzo han trabajado para Él y cómo han demostrado su amor por Él sirviendo a otros creyentes como todavía lo hacen.

Hoy quiero dirigir este devocional especialmente a las personas que por años han servido fielmente y de corazón al Señor en algún ministerio al que Él los ha llamado, bien sea en su iglesia local o en otro lugar donde Él les ha puesto, pero que tal vez se sienten cansadas, exhaustas o desanimadas. La palabra de Dios es maravillosa porque nos muestra claramente la humanidad de los hombres que sirvieron a Dios, hombres a quienes a menudo tendemos a convertir en súper héroes casi rayando en lo mitológico. Pero es necesario corregir esa perspectiva. Al leer la Biblia y ver las flaquezas, las caídas, el desánimo, los momentos de preocupación y angustia, el pecado, el arrepentimiento y la restauración de muchos de ellos, somos inspirados como viendo y leyendo en un espejo a seguir su ejemplo y no cometer las mismas embarradas, y si las cometemos, entender que “abogado tenemos en Cristo Jesús para con el Padre”. Esos héroes de la fe, como los describe Hebreos 11, eran comunes y corrientes, de carne y hueso, sujetos a pasiones, tentados en muchas cosas. La diferencia radica en que ellos pusieron su mirada, su fe y su confianza en Dios.

Uno de los hombres que sirvió a Dios, pero se cansó, al extremo de deprimirse y desanimarse fue Elías. Pero Dios le habló desde el susurro y le dio nuevas fuerzas para seguir con su tarea. En 1 Reyes capítulos 17, 18 y 19 vemos que Elías había logrado grandes hazañas para Dios, había visto la mano poderosa del creador obrando a su favor, todo lo que había profetizado se había cumplido y Dios lo había respaldado. Pero se cansó, fue intimidado y amenazado por Jezabel, se desanimó y huyó al desierto. A veces pensamos que nuestro servicio a Dios no ha servido, o que no cuenta lo que hacemos, que a nadie le importa y que somos nada y lo que hacemos es poco o insignificante. Pero Dios sabe muy bien quién eres y lo que has hecho por Él. Dios te conoce y sabe que amas servirle pero que estás cansado, y te están faltando las fuerzas. Tal vez alguien te intimidó o simplemente ha pasado mucho tiempo y la rutina hizo su efecto. Tal vez te sientes exhausto y necesitas descansar. Todos nos cansamos y desfallecemos, pero nuestra mirada debe estar puesta en Él, ¡en el Señor! El Señor es tu descanso, Él es tu pastor quien te hace descansar en lugares de abundantes y delicados pastos (Salmo 23). Nunca olvides que la recompensa viene de Él (Colosenses 3:23-24), que vale la pena servirle y que Él sí hace diferencia entre el que le sirve y el que no (Malaquías 3:14-18). Recuerda que no sirves a un Dios injusto que no te dé mucho más allá de lo que puedas pensar o imaginar, y no sirves a un Dios olvidadizo que no recuerde cada cosa que has hecho con amor y de todo corazón para Él.

Medita por un instante en los 3 siguientes pasajes y escribe lo que Dios te está hablando a tu corazón hoy:

Isaías 58:11-12 (RVR1960)

11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. 12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.

Isaías 40:28-31 (NTV)

28 ¿Acaso nunca han oído? ¿Nunca han entendido? El Señor es el Dios eterno, el Creador de toda la tierra. Él nunca se debilita ni se cansa; nadie puede medir la profundidad de su entendimiento. 29 Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles. 30 Hasta los jóvenes se debilitan y se cansan, y los hombres jóvenes caen exhaustos. 31 En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán.

Mateo 11:28-29 (NTV)

28 Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. 29 Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma.

Por David Santiago Daza Pulido

Pastor asistente Iglesia Cristiana Carismática Cuadrangular de la Castellana

Cantante  y guitarrista en Sentidos Alterados

Docente de música

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