PENSAR PARA VIVIR

No aprenderemos nada de los libros que no leamos, de los sermones que no escuchemos, de las personas a las que no prestemos atención. El aprendizaje debe ser un interés primordial porque no se aprende lo que no se quiere aprender. Debe ser también una actitud, como esponjas andantes deberíamos absorber sabiduría allí donde la haya. Una sabiduría que se volverá nuestra leal aliada en los diferentes trances de la vida.

A diario nos enfrentamos a diferentes desafíos, los cuales no llevan a tomar decisiones con la premisa del momento, y en varias ocasiones gana más el hecho de decidir pronto que de pensar lo que vamos a decidir, para ello, debemos aplicar la sabiduría, que como personalmente oro a diario, es la que viene de lo alto. 

Parte de esta sabiduría llega de manera fortuita, por la mera observación, o circunstancias accidentales, pero el proverbista Salomón, insiste en una intencionalidad por parte del individuo. Salomón nos invita a ser buscadores de sabiduría, una especie de Indiana Jones del saber, aventureros arriesgados, escudriñadores atrevidos, preguntones desenvueltos que solo teman a la ignorancia.  “Sabiduría, ante todo”, ese es el slogan del sabio hijo de David, y bien haríamos en asumirlo como propio.

Así lo dice en Proverbios 4:7 “Sabiduría, ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia”, es así entonces como se resume el pensar para vivir, como dirían por ahí es preferible rojo un minuto y no toda la vida por omitir consejos y no invertir tiempo en pensar para tomar nuestras decisiones. 

Para ti que estas leyendo este corto devocional, hagamos la tarea desde hoy y tomemos el tiempo necesario para pensar, para pedir a Dios la sabiduría que nos dará el punto de partida en todo lo que hagamos, esa que solo propine de Dios, el padre de todo lo que vemos y somos.

Haremos bien si hacemos caso a tan certero consejo.

Por:@voztiago
Santiago Copete

 

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