NUESTRO DIOS ES UN DIOS DE PALABRA

Uno de los valores perdidos en esta sociedad actual en la que vivimos, es el valor de la palabra. Nos contaban nuestros abuelos que antiguamente los tratos se cerraban con un apretón de manos y los acuerdos de palabra eran sagrados. Los compromisos, las promesas y los juramentos bastaban con ser acordados «de palabra». Pero todo cambió después. La razón es que el ser humano sigue siendo influenciado por el padre de la mentira, la maldad está arraigada en el corazón del hombre y cada vez más, al pasar el tiempo hemos tenido que acudir a contratos escritos con infinidad de cláusulas y letras «minutas» para asegurarnos y garantizar que los demás cumplan y nosotros también cumplamos con lo pactado; para evitar las trampas y los cambios de reglas en el juego durante la marcha sin previos acuerdos. Triste es aún más cuando dentro del pueblo de Dios nos encontramos con experiencias en las que unos han engañado a otros en relaciones personales, en negocios, en prometer y prometer, para luego no cumplir.

Pero a diferencia de nosotros los seres humanos, Dios no es así. Dios es un Dios que en Su Palabra nos demuestra que es un Dios honorable y de palabra. Él es el único Dios y el verdadero, el auténtico, el original, y en eso radica su diferencia abismal con los falsos dioses creados por los seres humanos. Veamos algunos ejemplos en Su Palabra que Él es un Dios de palabra y que siempre cumple con sus promesas, y además lo que Él nos dice de acerca de cumplir con lo que prometemos:

Números 23:19 (TLA)

»¡Dios no es como nosotros! No dice mentira alguna ni cambia de parecer. Dios cumple lo que promete.

1 Tesalonicenses 5:24 (TLA)

Él los eligió para ser parte de su pueblo, y hará todo esto porque siempre cumple lo que promete.

Hebreos 10:23 (TLA)

Sigamos confiando en que Dios nos salvará. No lo dudemos ni un instante, porque él cumplirá lo que prometió.

2 Corintios 1:20 (NTV)

Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria.

2 Pedro 1:19 (RVR1960)

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.”

Mateo 5:37 (TLA)

Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del diablo.

Proverbios 6:1-3 (TLA)

Querido jovencito, si algún amigo te pide que respondas por él y te comprometas a pagar sus deudas, no aceptes ese compromiso, pues caerás en la trampa. No dejes que tu amigo te atrape; ¡mejor ponte a salvo! Te recomiendo que vayas a verlo y le ruegues que no te comprometa.

Cuando no cumplo mi palabra y le fallo a Dios y a los demás, mi oración es «Señor, yo quiero ser más como Tú; quiero menguar yo y que crezcas Tú en mí. Ayúdame a ser un hombre honorable y de palabra así como Tú eres». Cuando otros me defraudan y no cumplen sus palabras y compromisos conmigo mi oración es «Señor dame un corazón como el tuyo, un corazón perdonador y misericordioso con los que me han fallado. Los bendigo y te pido que les hables a sus corazones para que puedan ver que están obrando mal». ¿Has fallado? ¿Has incumplido? ¿Has defraudado a otros? ¿Te han fallado? ¿Te han incumplido? ¿Has sido defraudado por otros? ¡Corre a la presencia de Aquel que siempre cumple con su palabra y Él te guiará a hacer lo correcto sea cual sea tu caso!

Por David Santiago Daza Pulido

Pastor asistente Iglesia Cristiana Carismática Cuadrangular de la Castellana

Cantante y guitarrista en Sentidos Alterados

Docente de música

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