PREPARÁNDOME PARA HACER LA OBRA DE DIOS

En el año 2016 tuve el privilegio de ir a un entrenamiento misionero, donde se reunían jóvenes de diferentes países, en el entrenamiento aprendimos a valorar cada cosa cada parte de nuestras vidas, comenzando por la comida seguido de la dormida y para muchos poder hacer sus necesidades en una famosa letrina (un hueco en la tierra) fue algo que marco, pero cada parte de este entrenamiento, para mí fue el más hermoso he inexplicable, aprendiendo la palabra de Dios cada día alejado del mundo normal, de las ciudades, del tráfico, y entregarle ese tiempo a Dios era único y necesario para mi vida, estar en la presencia de Dios es el mejor amor, paz y tranquilidad que el ser humano puede experimentar, el amor por predicar la palabra a todas las personas, es algo que ha motivado mi vida hasta hoy, que muchos conozcan que hubo alguien que dio su vida por cada uno de nosotros su nombre es Jesús, en el libro de Mateo 28: 19 y 20 nos habla la palabra Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén

Esta palabra me hablo tanto que cada día quería seguir dándolo todo, en la pista en medio de los obstáculos para así seguir aprendiendo de la palabra, cada conferencia cada estudio de la palabra, a pesar del cansancio físico, cada palabra cada estudio se quedó en mi corazón sabiendo que necesitaba prepararme para enfrentarme al mundo real, conocer la importancia de amar, respetar y caminar con la palabra de Dios, caminar durante horas por veredas a compartir una palabra y ver a personas como necesitaban estas palabras de parte de Dios. Fue algo que ha marcado mi vida, ese año compartimos la palabra de Dios por veredas, caminamos durante horas pero la palabra es clara es luz y alumbra por todo el camino en el salmo 119;105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.

Que tremenda palabra: Así que empezamos; nos dividimos en 6 grupos de jóvenes de diferentes países porque íbamos a cubrir diferentes lugares y veredas de Colombia, nuestro grupo lo llamamos diáconos, porque somos servidores de Dios.

Llegamos a nuestro destino Cundinamarca allí una iglesia nos albergó las mujeres se quedaron en las oficinas y los jóvenes dormimos en la iglesia para ser más exactos en la tarima de la iglesia, y te puedo decir abiertamente que dormimos como si estuviéramos durmiendo en los colchones más lujosos que hallan. Al otro día nos levantamos muy de mañana oramos, cada uno hizo su devocional como es habitual y salimos a evangelizar, evangelizamos por pueblos, veredas, predicando la salvación, predicando la palabra de Dios de todo corazón, personal mente conocí a demasiadas familias y con ellas muchas historias, historias tristes e historias trágicas, pero todo esto hizo que nos pusiéramos en los zapatos de las demás personas, nadie sabe por qué circunstancia está pasando un amigo, un hermano o a lo mejor tu mama, si te pones los zapatos de los demás a lo mejor te quedaran pequeños o grandes y solo te sentirás satisfecho o cómodo con tus zapatos por una razón por que son los tuyos, pero si aprendemos a entrar en los zapatos de los demás y quitarnos toda comodidad en la que estamos en estos momentos nos damos cuenta que muchos necesitan conocer la verdad y la verdad es conocerlo a EL al señor Jesucristo juan 3;36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. así que por medio de este devocional o historia que continua, te digo algo, tu tienes capacidad para predicar, predicar la palabra de Dios, prepárate, prepárate y prepárate tu familia y todas las naciones te necesitan para conocer la verdad, eres pieza fundamental para el señor Jesucristo.

¿Quiénes son las personas por las que te preocupan en este momento en cuanto a la salvación de ellos? …

Por: Nicolas Bejarano

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