¡NO TENGAS MIEDO! ¡TEN ÁNIMO!

Mateo 14:22-27, Jeremías 29:11.

Muchas veces en nuestro diario vivir llegan situaciones o circunstancias adversas en las que podemos encontrarnos en medio del miedo, el temor, la desesperación, la ansiedad y la preocupación. Estas emociones son respuestas naturales a dichas situaciones o circunstancias adversas, y todo esto se acentúa muy fuertemente por el contexto social, político y cultural del mundo en el que vivimos. Las noticias no son alentadoras, los titulares son pesimistas y el futuro parece oscuro.

En una ocasión Jesús envió a sus discípulos en una barca para cruzar al otro lado del lago, mientras Él despedía a una multitud que acababa de ser alimentada espiritual y físicamente. Luego de esto, Jesús hizo algo que era un hábito para Él: estar a solas para hablar con su Padre celestial y meditar en su palabra. Lo interesante es que mientras Jesús tenía su tiempo a solas, los discípulos en la barca se enfrentaban a una tormenta terrible en medio del lago (el cual en realidad es más como un mar) y la barca en la que se habían subido se estaba hundiendo. Ten en cuenta un detalle más: Entre los discípulos de Jesús habían algunos que eran expertos navegantes, curtidos en el arte de lidiar con tormentas y adversidades en el agua, entrenados para nadar y sobrevivir en caso de un naufragio. Pero esa noche algo era diferente al parecer. A pesar de su experiencia y su entrenamiento, ellos estaban asustados, amedrentados, intimidados por una tormenta que hundía su barca, por un futuro incierto y oscuro, por una situación adversa que parecía más un callejón sin salida. Al igual que hoy, podríamos imaginar los titulares de las noticias de la época: “Doce hombres mueren ahogados luego que su barca naufragara en el lago”, “Tormenta cobra la vida de un grupo de hombres, entre ellos habían pescadores y navegadores expertos”, etc.

Pero en medio de ese momento oscuro, Jesús aparece caminando sobre el agua. La escena podría parecer perfectamente más de una película de terror que de un pasaje bíblico. Los discípulos se asustaron al punto que “llenos de miedo gritaron: ¡Es un fantasma!”. Mirando los “toros desde la barrera” y como espectadores del relato se nos hace fácil pensar que los discípulos eran unos hombres faltos de fe, que se les olvidaron todos los versículos bíblicos aprendidos, que no tuvieron en cuenta todos los milagros que Jesús había hecho en frente de ellos, que tal vez no eran hacedores sino solamente oidores de la palabra. Porque siempre será más fácil criticar a los demás sin entender y ver el cuadro completo, por ejemplo, siempre será más fácil criticar a los jugadores de fútbol de la selección nacional desde la comodidad del sofá de la sala, que ponerse en los zapatos de ellos y entender el nivel de presión que se vive en el estadio.

Cuando lees este relato, ¿Qué está hablando Dios a tu vida? ¿Sientes que hay momentos donde todo parece tan oscuro que lo único que sientes es miedo y desesperanza? ¿Piensas que Dios se olvidó de ti y que tu barca se va a hundir? ¿Crees que tu futuro se le escapó de las manos a Dios? Hoy quiero decirte, sea cual sea tu circunstancia o situación lo que Jesús les dijo a sus discípulos aquella noche: “No tengas miedo, ten ánimo, Yo estoy aquí”. Jesús está contigo, nunca te dejará ni te desamparará. Sus planes para ti son de bien y no de mal, para darte un futuro lleno de esperanza. ¡No tengas miedo! ¡Ten ánimo! ¡Jesús está aquí!

Por David Santiago Daza Pulido

Pastor asistente Iglesia Cristiana Carismática Cuadrangular de la Castellana

Cantante y guitarrista en Sentidos Alterados

Docente de música

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